Y si me dijeran, háblame de la Acondroplasia, ¿qué diría? escrito por Kary Rojas

A manera personal puedo decirte tantas cosas que son parte de mi vivir, de mi relación con ella. Tal vez la ciencia y las experiencias de otros la definan de otra manera... No la siento una enfermedad como muchos lo creen, no me siento enferma, no tomo medicamentos por tener acondroplasia, no tengo síntomas por ello. Es una condición, que no me condiciona, ni que me define, sólo que expresa una de las características físicas que tengo. Es una escuela de la que he aprendido tanto, es un mito que he roto en mi familia y en los espacios donde me muevo, donde las palabras enano, bajito, peque y demás ya pueden decirse sin cohibiciones ni miedo, porque no las tomo a manera personal y no existe ningún problema con ellas.
La Acondroplasia me ha quitado muchas cosas, la superficialidad, porque no me fijo ni vivo de apariencias. Me quitó la comodidad , puesto que me esfuerzo un poco más para hacer las mismas cosas que hacen todos y eso se convierte en mi mayor fortaleza. Me quitó el conformismo, pues no me gusta sentirme estancada ni en medio de la rutina. Me quitó la monotonía de la vida, porque busco siempre todo aquello que marque la diferencia. La sociedad quizás no sabe nada de la acondroplasia, muchas veces me mira porque siente curiosidad, hay miradas morbosas, no sólo hacia los bajitos sino ante todo lo que no entiendan. He aprendido que quien discrimina tiene un gran complejo de inferioridad y su manera de sentirse grande y con poder es haciendo sentir menos a otros o rechazándolos por lo que sea. Así que si alguien me mira de ese modo, siento yo más pena y lástima por él o ella.
La acondroplasia me ha dado tanto, mucha capacidad de asombro y de disfrute, un alma de niña eterna, una libertad de hacer lo que sea porque haga o no lo haga igual me mirarán, entonces no me cohíbe nada; me permite sacar ventaja de lo que supuestamente es desventaja, por ello tener una discapacidad no es para mí motivo de sentirme menos o más, sino es un privilegio que siento que se me da. La acondroplasia me ha dado amigos invaluables, personas maravillosas, aventuras asombrosas, me ha permitido conocer mis talentos y valores personales que son los que realmente valen la pena; y sobre todo me ha ayudado a entender el sentir y pensar de Dios que crea y se recrea en las cosas más sencillas y pequeñas. La acondroplasia me ha enseñado que nuestras diferencias tienen el mismo valor, y que así como nuestras semejanzas nos acercan, nuestras rarezas nos complementan. Y si es cierto que he tenido momentos duros, tristes, caídas, desilusiones, fracasos, fallas enormes y pérdidas; pero no culpo a la acondroplasia por ello...
Es parte de la humanidad, porque soy de carne y hueso, y fallo muchas veces por eso; tener una altura promedio no te garantiza la felicidad, ni te hace perfecto; tiene algunas ventajas, pero creo que hay cosas que se aprenden más fáciles y desde dentro, cuando se te da una condición especial. De la acondroplasia puedo concluir que me enseñó a dar pasos cortos con pisadas firmes y me inspiró a decirte que no te rías de mí, ríete conmigo y sácame de tu cuento, no soy un duende ni nada extraterrestre, no te compliques por buscarme nombre, me llamo Kary Rojas y cuentas conmigo.